No exijo que prohíban nada, aunque moral y emocionalmente lo pido a gritos, sólo solicito que mi trabajo y mi esfuerzo no sirva para provocar tortura y sufrimiento.
No quiero costear un Dirección General entre cuyas competencias se encuentran: “ El fomento y divulgación de la cultura taurina de Andalucía así como la publicación de estudios, trabajos o informes orientados a la profesionalización, formación y conocimiento de la fiesta de los toros y de los empleados públicos o profesionales que ejercen funciones en la misma”.
Quién quiera mantener esta absurda tradición que la sufrague, no quiénes la detestamos.