Podría beneficiar bastante si fuese una globalización real en la que se armonizara todo, libertad de comercio y de competencia en situaciones homogéneas, con las mismas exigencias laborales, medioambientales, tributarias,... Así es la libre competencia de mercados, jugando todos con las mismas reglas. Igual que en cualquier sistema de calidad no se aceptan los productos de aquel proveedor que no alcanzan los requisitos establecidos, en un país o comunidad no se debiera admitir aquello que no cumple con las exigencias que sí impone a sus ciudadanos.
Estamos perjudicándonos nosotros y agravando la precaria situación de terceros.
Estamos perjudicándonos nosotros y agravando la precaria situación de terceros.