jueves, 2 de julio de 2009

sistema socio-económico "al gusto"

Partiendo de que la economía es sensible a las decisiones de la sociedad, no hay actividad o producto que sea eternamente rentable: el espectáculo por el que hoy el ciudadano paga cierta cantidad de dinero, mañana puede ser que desaparezca porque al ciudadano ya no le resulta interesante, igual un producto o un servicio, pudiendo pasar a ser rentables actividades o acciones que hoy parecerían ridículas. Empezando por la Administración, debería darnos la posibilidad de diseñar parte del destino de nuestros impuestos, extendiendo la posibilidad de elegir entre la donación a la iglesia o a ONG´s a otros apartados de nuestra contribución. Con ello se conseguirá mayor claridad en el empleo que se le da a los tributos y el ciudadano quedará más satisfecho.

Con esto quiero hacer ver que los ciudadanos tenemos un gran poder en nuestras manos: hacer que la economía se adapte nuestros intereses, cambiando las pautas de consumo para ir así diseñando la tendencia del mercado.