Partiendo de que la economía es sensible a las decisiones de la sociedad, no hay actividad o producto que sea eternamente rentable: el espectáculo por el que hoy el ciudadano paga cierta cantidad de dinero, mañana puede ser que desaparezca porque al ciudadano ya no le resulta interesante, igual un producto o un servicio, pudiendo pasar a ser rentables actividades o acciones que hoy parecerían ridículas. Empezando por la Administración, debería darnos la posibilidad de diseñar parte del destino de nuestros impuestos, extendiendo la posibilidad de elegir entre la donación a la iglesia o a ONG´s a otros apartados de nuestra contribución. Con ello se conseguirá mayor claridad en el empleo que se le da a los tributos y el ciudadano quedará más satisfecho.
Con esto quiero hacer ver que los ciudadanos tenemos un gran poder en nuestras manos: hacer que la economía se adapte nuestros intereses, cambiando las pautas de consumo para ir así diseñando la tendencia del mercado.
Con esto quiero hacer ver que los ciudadanos tenemos un gran poder en nuestras manos: hacer que la economía se adapte nuestros intereses, cambiando las pautas de consumo para ir así diseñando la tendencia del mercado.