Debería ser una virtud, pero en este mundo es un defecto. El que es sensible percibe que ha venido a un mundo equivocado. Esa es la mayor fortaleza que tiene, no se encuentra atado a lo que la mayoría. Y su mayor debilidad, no puede ser completamente feliz mientras haya sufrimiento. Lo que más placer le produce: mejorar el mundo en el que vive.
Se comprende que como animales que somos, el instinto primordial es la supervivencia y por tanto, cubrir las necesidades básicas, pero una vez satisfechas éstas, como humanos que también somos, deberíamos sentirnos impulsados por mejorar el mundo en el que vivimos.
Se comprende que como animales que somos, el instinto primordial es la supervivencia y por tanto, cubrir las necesidades básicas, pero una vez satisfechas éstas, como humanos que también somos, deberíamos sentirnos impulsados por mejorar el mundo en el que vivimos.